Maravillosamente ignorantes (por partida doble)

12 11 2011

Desde hace unos años Machu Picchu es considerada una maravilla mundial.

De ratificarse la denominación del Río Amazonas como maravilla natural, el Perú contaría con dos.

Lo cierto es que las votaciones promovidas por la New 7 Wonders no crean maravillas, a penas las nombran como tales. Hay miles de maravillas en el mundo más maravillosas que las siete escogidas. Dése una vuelta y nos dará la razón.

Nos invade una suerte de apesadumbramiento (no el hecho de contar con dos maravillas oficiales)  saber que los peruanos nos ponemos la pilas al momento de votar en concursos de este tipo pero que también votamos y elegimos como congresista  a quienes están detrás de las dragas que matan la Amazonía.

Publicación de El Comercio

¿Cuántos sabemos qué fue exactamente Machu Picchu (acaso nos importa)? ¿Cuántos repudiamos las atrocidades que ahora mismo se cometen en contra la selva de Madre de Dios? Es una vergüenza que seamos tan pocos.

El Grupo Inkaterra impulsa un esfuerzo heroico desde hace décadas en favor de la conservación de la naturaleza en Tambopata ¿Qué piensa su director, J. Koechlin de las dragas mineras en los ríos que sus viajeros vienen a disfrutar? ¿Qué lleva a un grupo de electores a votar por un innombrable como A.R.?

Ya lo ha dicho con somera claridad el premiado publicista Flavio Pantigoso en su columna del pasado jueves En defensa de la marca Perú. En lugar de festejar el Grand Prix y mostrando una humildad digna de imitarse, no teme aguar la fiesta:

[La marca Perú] es una idea viva en la mente del mundo y, como cualquier marca, si la enriquecemos, crecerá; si la boicoteamos, indefetiblemente se resentirá (…) nos adentramos hacia Madre de Dios, el encanto cede paso a la lacerante visión de la destrucción militante de nuestra selva (…) Miles de hectáreas siendo arrasadas con total impunidad por bulldozers (…) La reserva de Tambopata ultrajada (…) ante nuestra casi absoluta indiferencia. Y esa es la verdadera tragedia. CADA ARBOL TALADO, ESPECIE EXTINGUIDA, CULTURA DEVASTADA ES UNA PUÑALADA A LA MARCA PERU, QUE NO SE SUBSANA CON CLICS ‘PARA QUE EL RIO AMAZONAS SEA MARAVILLA DEL MUNDO’.

Ya en julio de este año, Robby Ralston,  otro encumbrado publicista había hecho referencia a las declaraciones del agudo observador y director de Métrica Julio Luque; “El largo camino entre la identidad y la imagen” (ver Coitus Interuptus).  Luque, como Pantigoso, les aguó la fiesta hace unos meses.  Señaló que el Perú oficial maneja la Identidad, pues es emisor de contenidos como “ser un país con dos maravillas del mundo”. Pero la Imagen es un elemento que vive en la mente del receptor, fuera del control del emisor. En palabras de Ralston; ahora tenemos una Identidad de Marca espectacular, ¡pero nuestra Imagen sigue siendo muy mala! Y no por la publicidad ni por los logos, sino por la realidad misma de nuestro país al que le faltan arreglar muchos temas internos.

Esa realidad es la que aflora en los Aduviris que arruinaron el turismo en Puno para el 2011 y quién sabe cuántos años más, es el mercurio y las dragas en la zona de amortiguamiento de Tambopata. Afortunadamente, todavía hay peruanos que se niegan a aceptar esa realidad y proponen una distinta y mejor, como la de Rainforest Expeditions, por ejemplo.

Resulta insultante un representante del pueblo del tipo Come Oro que se empeña en perpetuar una imagen como la de la  foto, pero es un acto de suprema ceguera  creer que esa misma Amazonía (de continuar su devastasión) es una maravilla. Si lograr maravillas en concursos (falsa realidad) mientras devastamos la realidad de los hechos (el ecosistema) nos deja tranquilos, entonces es preferible perder todos esos concursos. Y perderlos por goleada. No ganar significa no crear una falsa representación de la realidad y ello nos arrancará la venda de los ojos y caeremos en cuenta de lo que estamos perdiendo en la realidad real.

‘Y Machu Picchu ¿Acaso tiene usted la menor idea de qué fue Machu Picchu?

Interésese, lea, viaje. Opte por Colán en vez de Varadero y separe un par de días para admirar al Señor de Sipán y la Dama de Cao, remonte los andes centrales y conozca la selva de Junín, vaya al Lago Titicaca, y si es limeño y no tiene plata ni tiempo explore el templo oracular de Pachacamac o el Museo Larco. Pero hágalo. Lleve a sus hijos.

De lo contrario seguiremos siendo maravillosos. Maravillosamente ignorantes.